miércoles 16 de febrero de 2011

Fines de semana de 5 días

La ley de Parkinson nos dice que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. En una burocracia, esto es motivado por dos factores:

1. Un oficial quiere multiplicar sus subordinados, no rivales y
2. Los oficiales se crean trabajo unos a otros.

Este enunciado se trata de una «ley antinatural» como la ley de Murphy y el principio de Peter, son observaciones, no leyes reales de la naturaleza. La ley de Parkinson es apenas científica pero es real como la vida misma. Si te dan 5 días para hacer cualquier trabajo, tardas exactamente en hacerlo 5 días. Por eso, nos toca trabajar 5 días a la semana. Si nos diesen un día menos, posiblemente fuésemos igual de productivos ya que acabaríamos todo en 4 días.

Tener tiempo libre extra podría tener amplios beneficios para la sociedad y para la salud, ya que la gente no utiliza muchas de sus horas fuera del trabajo para relajarse, si no que tienen que realizar primero sus tareas personales. De hecho, se destina muy poco tiempo al ocio, a aquellas actividades que proporcionan placer directo. En EEUU hay un movimiento interesante llamado “los amigos del fin de semana de cinco días“, que pretende tomar conciencia del problema, como bien comentan “la gente ha olvidado que el trabajo no es su vida. Han olvidado lo que son sus vidas“.

Este tipo de mentalidad pasa factura. Un estudio de 2000 de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad Estatal de Nueva York, descubrió que, entre los hombres de mediana edad con riesgo de enfermedades coronarias, menos tiempo de vacaciones implica una mayor posibilidad de fallecimiento.

¿Por qué seguimos con la tiranía de los 5 días laborables?

Al economista John Maynard Keynes se le atribuye, junto con Adam Smith y algunos otros selectos, el descubrimiento de la economía moderna. Keynes proporcionó los fundamentos de la macroeconomía, el estudio de economías en su conjunto, incluyendo los tipos de interés, el empleo, los presupuestos y muchos otros factores. Keynes revolucionó la economía y fue muy aplaudido y citado su ensayo pronunciado en Madrid de 1930, Economic Possibilities for our Grandchildren (Posibilidades económicas para nuestros nietos)

En “Las posibilidades económicas”, Keynes vaticina que en 2030, las sociedades desarrolladas serán lo suficientemente ricas para que el tiempo libre, y no el trabajo, caractericen los estilos de vida nacionales. Utiliza un presupuesto realista para el crecimiento, un 2%, y señalaba que con ese crecimiento el «capital circulante» en el mundo aumentaría siete veces y media. Con un mundo tan rico como este, decía, «haríamos más cosas para nosotros mismos de lo habitual con la riqueza de hoy, solo demasiado contentos de tener pequeñas obligaciones, tareas y rutinas»

Aunque Keynes tenía razón en su previsión de crecimiento de la riqueza del mundo, perdió el punto con su predicción del tiempo libre. Con menos de 20 años a la previsión de 100 de Keynes, los economistas de hoy se preguntan por qué no tenemos la vida de tiempo libre que previó Keynes.

El error de Keynes es que subestimó el valor de las necesidades relativas. En contraposición a las necesidades básicas (como la comida y la sanidad), las necesidades relativas son bienes y servicios que la gente no necesita, pero quiere, y con frecuencia por la rivalidad con otros (la auto-realización que decía Maslow). Esto podría ser la razón por la que, aunque no nos guste reconocerlo, necesitamos un coche o una casa más grande que la del vecino o una televisión con más dimensiones que la de tu primo.

Sin embargo, las necesidades relativas no tienen que ser tan frívolas, por ejemplo, la aspiración a una casa en un mejor barrio puede basarse en la búsqueda de un mejor colegio para tus hijos o la compra de una corbata nueva puede realizarse para una entrevista de trabajo. Aunque no son necesarias para sobrevivir, ambas compras pueden ayudar a la gente a avanzar en la sociedad.

Probablemente Keynes sobreestimó el deseo humano de tiempo libre. Los economistas normalmente creen que el trabajo y la gestión alcanzaron un “acuerdo” óptimo con el establecimiento de la semana de cinco días de trabajo y ocho horas de trabajo al día. Esto podría explicar ciertamente el aburrimiento que a veces aparece acompañado de un largo descanso del trabajo. Esto es duro leerlo un Miércoles, pero así es para muchos. ¿A cuánta gente conocéis que no puede vivir sin el trabajo? ¿Cuántos son los que no saben que harán con su vida una vez se jubilen?

Por otro lado, la cultura moderna del trabajo está orientada a fomentar que se pase más tiempo en el trabajo. El trabajo duro puede conducir a ascensos, lo que implica más dinero. Esto, por su parte, se inspira para competir unos con otros, incluso después de que hayan salido de la oficina. En el caso de España todavía se piensa que el que sale más tarde de la oficina es porque trabaja más y el que sale a su hora es un vago.

Teoría económica y el fin de semana de cinco días

Si de repente, mañana el gobierno estableciera por ley el fin de semana de cinco días, ¿qué efectos tendría sobre la economía y la sociedad?. Posiblemente tendríamos algún problema.

Para empezar, como es obvio, las empresas no pagarían a sus empleados los mismos salarios por dos días de trabajo, por muy competitivos que fuésemos. La gente simplemente no podría meter cinco días de trabajo en dos, vale que perdemos mucho tiempo en la oficina, pero me temo que no tanto. La única opción sería que los dos días que trabajásemos fuesen con jornadas de 20 horas.

Por tanto, un fin de semana de cinco días representaría el descenso de los salarios de aproximadamente dos quintas partes de lo que son conforme a la estructura actual (algo menos si trabajásemos más horas). Esto no tiene por qué ser del todo malo. Basta con gastar menos, esto al principio sería un absoluto caos, muchos no pueden gastar menos, pero los mercados finalmente se ajustaría a lo que los ciudadanos ganasen. Los precios de la vivienda caerían muy significativamente en proporción al descenso de los salarios, el tamaño de las nuevas viviendas también bajarían y por ejemplo, los coches reducirían sus cilindradas ya que no habría demanda para coches potentes.

Las necesidades relativas descenderían en proporción a la semana de trabajo. En otras palabras, la gente seguiría compitiendo con los demás por el estatus económico y social, pero sus esfuerzos serían mayores en la escala de una semana de dos días de trabajo. Gastaríamos lo mismo en comida, iríamos a las bodas vestidos de Zara y tu Ford Focus sería la envidia del vecindario.

Evidentemente, un fin de semana de 5 días es un caso extremo y nos puede servir como ejercicio teórico. ¿Y por qué no uno de 3? ¿En qué momento nuestras necesidades relativas han monopolizado nuestra modo de vida? ¿No será que en vez de una crisis financiera estamos pasando por una de valores?

martes 16 de noviembre de 2010

Piedra mascota

En abril de 1975, Gary Dahl estaba en un bar escuchando como sus amigos se quejaban de sus mascotas y esto le dio la idea para la “mascota perfecta”, una roca, ya que esta no necesita ser alimentada, ni que la saquen de paseo o la bañen o la peinen, no se muere, ni enferma ni es desobediente... Vamos, la mascota perfecta.

Una vez pasada la resaca, Gary pensó que la idea podía ir en serio, y se puso a redactar un “manual de instrucciones” de una roca mascota. Estaba lleno de juegos de palabras, guiños y chistes en referencia a lo absurdo y gracioso que tiene el tratar a una piedra como una mascota real.

Las primeras “Rocas mascotas” fueron simples piedras grises que compró a 1 centavo cada una en una tienda de material de construcción. Se comercializó como se hace con los animales domésticos, en cajas de cartón a medida, con la paja y los agujeros de respiración para el “animal”. También se incluía un manual de 32 páginas titulado “El cuidado y el entrenamiento de su piedra mascota”, con instrucciones sobre cómo criar y cuidar correctamente de una nueva piedra mascota.

El producto se vendió a 3.95$, la moda duró unos seis meses, y fue uno de los regalos estrella de la temporada de diciembre de 1975. Durante su corto plazo, la “Roca mascota” hizo millonario a Dahl.

Ya lo comentamos por aquí hace años, si cojemos cualquier producto lo “complicamos” en envasamos adecuadamente, somos capaces de vender mierda a precio de oro.

Si nos dan un producto, el que sea, bien enlatado y con la garantía de una buena firma somos capaces de comprar “Merda d’artista” a precio de Oro. El producto puede ser un paquete financiero en el que están metidas unas hipotecas garantizadas por una casa de calificación de renombrado prestigio, o pueden ser las acciones de un banco con nota sobresaliente (AAA) y si nos hace falta dinero podremos vender estos productos en el mercado ya que todos confían en su valor. Pero llega un momento en el que unos se dan cuenta de que el contenido no vale nada y ya nadie quiere comprar esa lata.

Incluso podemos complicarlo un poco más como comentaban el otro día en el blog salmón:

El primer mecanismo fue la creación de los Derivados de Deuda Colateralizada (CDO), que consistió en hacer paquetes con un gran volumen de estos prestamos hipotecarios y sacarles el timbre de la triple A, es decir hacerlos pasar por deuda de la máxima calidad, pagadera en toda circunstancia. El segundo mecanismo, curiosamente, fue asegurar estos CDO a través de los Derivados de Incumplimiento Crediticio (CDS), por si algo eventualmente fallaba y ocasionaba cierto barullo. Ambas operaciones cerraron el círculo del ganar-ganar. Porque ganaban si todo salía bien, y también si todo salía mal, algo que hasta hace algunos meses parecía un chiste de mal gust

Evidentemente, vender una piedra como mascota no es fácil, además de tener un envoltorio muy atractivo hay que llevar a cabo una estrategia comercial muy agresiva con unas elevadas comisiones de ventas, veamos otro claro ejemplo.

Las cajas y los bancos que coloquen la emisión de bonos de deuda de Cataluña a los inversores particulares que lo deseen se llevarán una comisión de la Generalitat cercana al 3%, según explicaron ayer fuentes financieras. Considerando que la emisión de bonos será de 1.000 millones de euros, ampliables a 2.000, la traducción en dinero para la banca va de 30 a 60 millones. A ese 3% para las entidades hay que añadir el desembolso que supone la atractiva rentabilidad que la Generalitat ofrecerá a los inversores, del 4,75%, más del doble de la generada por las letras del Tesoro, que en la última emisión a un año daban al inversor un 1,9%.

Por tanto, si son capaces de vendernos una piedra como mascota o mierda a precio de oro ¿Cómo no lo van a seguir intentando una y otra vez?. Todo es cuestión de meterle un buen envoltorio, hacerlo parecer sofisticado y dejar unas jugosas comisiones al vendedor.

martes 9 de noviembre de 2010

El mejor país del mundo

El 17 de Noviembre de 2004, The Economist publicó un artículo en el que declaraba a Irlanda como el mejor país del mundo para vivir.

¿Cuál será el mejor lugar para vivir en el 2005? The Economista en su atrabajo ”El mundo en 2005″ ha creado un índice de ”calidad de vida” con de 111 países. Resultado: Irlanda cómodamente encabeza la liga. América, pese a ser el segundo país más rico (por detrás de Luxemburgo) en el PIB per cápita, se desliza al 13 en la calidad de vida. Gran Bretaña languidece en el lugar 29.

Por algo la llamaban el “Tigre Celta”

El primer período de Tigre Celta se produjo a finales de los años noventa y duró hasta la recesión económica mundial de 2001. Entre 1991 y 2003 la economía irlandesa creció a un ritmo promedio anual del 6.8%, aumentando el nivel de vida irlandés de modo espectacular hasta el punto de sobrepasar el de muchos estados del resto de Europa Occidental. El punto de mayor crecimiento fue 1999, año en que el PIB creció el 11.1%, tras subidas del 8.7% y el 10.8% en 1998 y 1997 respectivamente. A pesar de esta alto nivel de crecimiento continuado, la economía siguió creciendo alrededor de un 6% en 2001, 2002 y 2003.

Me enteré del artículo del The Economís ayer mismo, ya que estaba escuchando un podcast de Gomaespuma en el que entrevistaban a Frank McCourt, el cuál relató su infancia en Irlanda en la novela “Las cenizas de Ángela”, veamos alguna de las cosas que cuenta sobre la economía Irlandesa de entonces (año 2004):

Es un milagro, Irlanda era un país muy pobre, alguna gente diría que era un país del tercer mundo, en los años 90 el dinero empezó a llegar de Europa. No lo hicieron ellos solitos pero utilizaron muy bien el dinero que vino de Europa y se volvieron tan ricos y tan prósperos que los emigrantes volvieron a Irlanda y ahora tienen problemas de emigración de gente que viene de todo el mundo. (…)

Irlanda ahora (2004) es completamente diferente hay una gran sensación de libertad, es muy materialista, el tráfico en Dublín es horroroso y el coste de la vida es muy alto, pero lo más importante es que los jóvenes viajan mucho, hay dinero, hay rock and roll, hay internet y a nadie le importa la iglesia, esos son los ingredientes principales de la nueva irlanda. Ya no ves pobres en la calle como cuando era pequeño auqnue al igual que en EEUU los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. (…)

El milagro Irlandés, el milagro Español o incluso el milagro Islandés (que le permitió en 2007 y 2008 ser el país con mayor índice de desarrollo humano)… mucho me temo que los milagros no existen. En el caso de Irlanda y España el milagro no vino de Dios si no de la UE, un empujón económico que nos sirvió para cambiar el trabajo por el rock and roll, convirtiéndonos en una sociedad materialista.

Un claro ejemplo lo tenemos en la burbuja inmobiliaria Irlandesa, sólo comparable en magnitudes a la española ya que son los dos países con tasas de vivienda en propiedad más altas de Europa, veamos que contaba Idealista (que de inmuebles saben algo) en Marzo de 2007, para que luego nos digan que nos pillaba sin avisar.

La falacia de la teoría económica española es que el gran volumen de inmigración pueda mantener el boom inmobiliario indefinidamente. Según los últimos datos europeos, en españa el sector de la construcción e inmobiliario representa el 18,5% del pib, en torno a dos veces la cifra en la zona euro. Las explicaciones dadas para este incremento son: una afluencia neta de inmigrantes, muchos de ellos de iberoamérica, que encuentran más fácil comprar que alquilar; los jóvenes ahora dejan antes el hogar familiar y la continua popularidad de españa entre los europeos del norte amantes del sol. (…). España tiene una de las tasas más bajas de productividad en la UE. El resto de la economía es probable que no sea lo suficientemente fuerte para rellenar el hueco dejado por la construcción. La idea de que los inmigrantes iberoamericanos continuarán subiendo peldaños en la escalera inmobiliaria y rescatarán el mercado inmobiliario es un poco optimista.

Respecto a irlanda la proporción de PIB dedicado a la construcción y la vivienda es aún mayor: 20,7%. Mientras que el rendimiento de la economía irlandesa durante las últimas décadas fue notable, existen algunos profundos problemas estructurales subyacentes que están ahora saliendo a la superficie. En particular, Irlanda ha estado perdiendo competitividad rápidamente dentro de la eurozona. Con la subida de los tipos de interés y un lento retorno a la cordura en el sector financiero irlanda está siguiendo la misma ruta que España, sólo que quizás más rápido. La recesión inmobiliaria estadounidense aún no ha terminado. En el pasado la correlación entre los movimientos de los precios de la vivienda estadounidenses y europeos ha sido muy alta. Si el tsunami transatlántico llega, quizás sea mejor evitar algunos estados costeros europeos occidentales durante un tiempo

Y vaya que si les llegó el Tsunami… La semana pasada el Irish Time publicaba un artículo en que que comentaba lo siguiente:

Los banqueros y funcionarios públicos corruptos han hecho más daño a la economía que el IRA y deben ser “tratados como subversivos” (…)

La gente está furiosa de que ninguna de estas personas han sido llevados ante la justicia y tienen razón y no podemos seguir adelante hasta que sean procesados”, dijo.

Como véis el ambiente ahí está muy caldeado y es normal ya que se calcula que el rescate a la banca les va a costar cerca del 20% del PIB.

¿Veis similitudes entre España e Irlanda? ¿Creéis que nos hemos vuelto en una sociedad más materialista? ¿Quién lo tiene peor a largo plazo, Irlanda o España?

jueves 9 de septiembre de 2010

Dagger, el hijo de Deep Blue

Hace ya casi 15 años de aquella mítica partida de ajedrez entre el ordenador Deep Blue y el campeón Gary Kasparov, en ella, como el jugador humano era consciente de sus debilidades frente a la máquina, decidió utilizar una técnica “anticomputador” que es un estilo de juego consistente en jugar de forma conservadora a largo plazo, algo que la computadora no es capaz de verlo en su árbol de búsqueda del juego. Esto frecuentemente involucrará movimientos que se piensa son poco óptimos para poder explotar las debilidades conocidas del modo en que los jugadores computarizados evaluan las posiciones.

Kasparov, con las piezas negras, planteó un sacrificio de peón suponiendo que, al igual que la mayoría de los programas de la época, sería aceptado por Deep Blue, lo que le daría la oportunidad de plantear un contraataque. Como Deep Blue no aceptó el sacrificio, Kasparov supuso que la jugada le fue indicada por un operador humano lo cual le llevó a pedir los registros escritos de los procesos de Deep Blue, algo que IBM finalmente no ofreció, dejando dudas sobre el verdadero poder de la máquina. Mucho ha avanzado la informática desde entonces y dudo que volvamos a ver duelos tan igualados y apasionantes como aquél.

Como inversor esporádico en bolsa y, por qué no, como habitante del planeta tierra, me siguen preocupando mucho estos duelos hombre-máquina, todavía no me quita el sueño una rebelión de las máquinas en plan terminator pero si me preocupa, y mucho, la utilización que de ellas hace el sistema financiero internacional, más que nada para conocer las reglas del juego y saber si me interesa o no participar en él.

Para ello, os traigo un interesante artículo publicado hace unas semana en The Atlantic sobre el que podría ser el hijo de “Deep Blue”, que en vez de ser utilizado para el ajedrez lo es para algo más lucrativo como son las finanzas, os presento a “Dagger“.

En el tercer piso de las oficinas centrales de Manhattan de Citigroup, en el otro extremo de la planta de operaciones bursátiles, con vistas al río Hudson, Youn Kang, el Director corporativo de productos algorítmicos, pendiente de un terminal controla la evolución de una astuta y poderosa bestia llamada Dagger. Alimentada y entrenada en secreto por los ingenieros financieros de Citi, Dagger puede acechar a más de 20 mercados, públicos y de otro tipo, buscando anomalías, comprando y vendiendo, analizando montañas de datos históricos, todo a instancia de los clientes de Citi. En medio del ruido de la planta de operaciones bursátiles, Dagger cumple con su deber en un silencio parpadeante, con una velocidad y agudeza fuera del poder humano.

Tiene capacidad de autoaprendizaje,

Los números se actualizan, la estrategia se ajusta por sí misma. Se hace cada vez más inteligente

Young Kang.

Y genera mucho dinero. Los algoritmos como Dagger pueden aprovecharse de las mínimas ineficiencias del mercado. Puede analizar operaciones en millonésimas de segundo. Algunas especies pueden detectar otros algoritmos emprendiendo estrategias bursátiles predecibles, y ajustar implacablemente sus técnicas. Se hacen cada vez más complejos, sutiles y sofisticados. Y a medida que se hacen más famosos, dan mayores dolores de cabeza a los reguladores.

Según algunas previsiones, los algoritmos generan en la actualidad el 70 por ciento de todas las operaciones de renta variable de EE.UU. La velocidad y volumen de las operaciones diarias han propulsado al mercado a una nueva y esotérica dimensión, y convierten a los operadores en lo peor, en gran parte obsoletos. El volumen diario promedio de acciones en la bolsa de Nueva York aumentó en un 185% entre 2005 y 2009, mientras que el tiempo que se precisaba para ejecutar una operación en sus sistemas electrónicos disminuía en 650 microsegundos.

Tales cambios tienen preocupada a mucha gente, incluyendo a la Comisión de Valores y Bolsa (Securities and Exchange Commission – SEC, en sus siglas en inglés), que publicó una gran variedad de documentos a principios de este año buscando sugerencias sobre cómo reestructurar todo el mercado de renta variable, y creó una División de Riesgo, Estrategia e Innovación Financiera, en parte para ayudar a controlar a las nuevas tecnologías. Una caída del mercado a principios de mayo, en la que los sistemas automatizados de operaciones exacerbaron la venta que condujo a una caída del Dow de más de 900 puntos en menos de una hora, antes de que se recuperase rápidamente, supuso dos nuevas preocupaciones para los notables públicos: que los propietarios de estos algoritmos pueden no tener el control absoluto de sus creaciones, y que las estrategias que persiguen, están, en algunos casos, pervirtiendo a los mercados financieros.

En enero, la bolsa de Nueva York impuso a Credit Suisse una multa de 150.000$ por «no supervisar de forma adecuada el desarrollo, implantación y funcionamiento de un algoritmo de su propiedad.» La multa fue una miseria, pero resultó más problemático que el banco ni siquiera supiera que su algoritmo estropeado (que envió cientos de miles de solicitudes de anulación y reemplazo de órdenes que no se habían realizado) había paralizado a algunas centrales de operaciones hasta que los reguladores les llamaron al día siguiente. Esta primavera, un boletín informativo del Federal Reserve Bank of Chicago advirtió: «aunque se hayan producido errores algorítmicos en operaciones bursátiles, no hemos podido detectar aún toda la amplitud, magnitud y velocidad con la que se pueden producir. Es más, muchos de esos errores pueden estar ocultos al público.»

Bernard Donefer, un profesor de finanzas en el Baruch College y autor de un estudio en la edición más reciente de Journal of Trading llamado «los algoritmos se han vuelto locos,» arguye que la velocidad de esas ecuaciones y su capacidad para alcanzar a tantos mercados de forma simultánea, podría convertir a un error de codificación menor en un desastre en espiral. «Otro 1987,» me dijo, haciendo referencia a la épica caída que se produjo en parte por unos programas de operaciones automatizadas más simples. Esta perspectiva posiciona a Donefer entre una minoría dentro de la comunidad financiera, que tiende a tener más fe en los controles de riesgo interno de las compañías. Pero piensa que sin una regulación mejor, no se podrán evitar nuevas situaciones de descontrol de este tipo. Indica además que mientras los controles de las empresas importantes, como Citi, son por lo general ejemplares, empresas de segundo o tercer nivel presentan un riesgo mayor.

La SEC quiere contratar a más gente, tanto para su nueva división de riesgos, como para su división de operaciones bursátiles, y está considerando nuevos métodos para rastrear operaciones algorítmicas. Donefer y otros han sugerido un sistema de marcado para los mayores operadores, que la SEC considera que está sobre la mesa. La comisión también prohibirá en breve una práctica denominada «naked access» (acceso sin restricciones), en el que algunos corredores ofrecen a sus clientes acceso directo a los cambios, permitiéndoles eludir riesgos de control, con el fin de realizar operaciones más rápidamente.

Una preocupación más extendida, que está atrayendo ahora más atención de los reguladores y del Congreso, es una estrategia conocida como operaciones de alta frecuencia (hablamos de ello por aquí hace un año). Los que utilizan esta técnica aplican algoritmos y otra tecnología automatizada, junto con datos de mercado a tiempo real, para comprar y vender tan rápido (en microsegundos) y en tales cantidades (millones de operaciones al día), que se congestionan con diferencias de centavos en los precios. Estos operadores argumentan que proporcionan al mercado la liquidez necesaria y difusión más estricta. Los reguladores tienden a estar de acuerdo, en casi todo. Los mercados libres siempre han compensado por mejor información, velocidad y creatividad. Pero esta tecnología se descarga a tal escala masiva y tan rápidamente que temen que pueda alimentar una volatilidad peligrosa y autofortalecedora.

Al menos unos pocos operadores de alta frecuencia han aprendido a enriquecerse detectando las más simples estrategias de los algoritmos implantadas por los planes de pensiones y fondos de inversión, comprando las acciones que los fondos tienen intención de comprar a continuación, y después vendiéndoselas a un precio mayor. Es posible que esto no sea ilegal, pero casi con seguridad es injusto para los inversores. David Weild, asesor en Grant Thornton y ex vicepresidente de NASDAQ, comentó que «cada vez está más claro que hay muchos bandidos de alta frecuencia en la comunidad de las operaciones de alta frecuencia, que inflan el volumen de las estadísticas, realizan órdenes de inversión anticipada, aumentan los costes de las transacciones y dañan a la liquidez real.»

Estos cambios en la tecnología de las operaciones da lugar a una pregunta más esencial: si la mayoría de las operaciones cruzadas son simplemente líneas de códigos que se intercambian con otras líneas de códigos, movidas por indicadores oscuros incluso para los autores mortales de los propios algoritmos, ¿qué es exactamente el mercado financiero? Según Joe Saluzzi, co-director de las operaciones de renta variable de Themis Trading, y persistente opositor a algunas de las estrategias de alta frecuencia, «la estructura del mercado ha cambiado totalmente y ha distorsionado lo que hacemos. La máquina piensa por sí misma.»

El artículo termina con una pregunta que desgraciadamente no responde ¿Qué es exactamente el mercado financiero?.

En este entorno, mucho me temo que la única opción que tenemos los humanos es utilizar una técnica “anticomputador” que como hizo Kasparov en su día consiste en invertir de forma conservadora a largo plazo o eso, o nos dan un jaque mate en cuestión de segundos.

jueves 5 de agosto de 2010

Calor y consumo

La temperatura más alta jamás registrada en la Tierra fue de 57’3º C, en el desierto de Libia en agosto de 1923, el termómetro estaba situado a 5 metros de altura así que en tierra podría haber superado los 66ºC…. ¡A la sombra!. En España, el récord lo tenemos en Sevilla el 30 de Julio de 1876 cuándo se alcanzaron los 51,0 °C.

¿Y qué por qué os cuento esto? ¿Es que me voy a poner a hablar del tiempo?. Sí, aunque como siempre, el tiempo relacionado con la pela, que es lo que nos gusta aquí. El comportamiento del consumidor se puede ver influenciado por una gran variedad de factores, uno de los cuales es el clima. Vale, no es tan importante como una gran campaña de Marketing, pero sigue siendo bastante importante entender cómo los patrones y los cambios en la previsión pueden afectar al consumo. Un estudio ha puesto de manifiesto que el clima, y las condiciones relacionadas pueden ser responsables de los cambios en la demanda de productos, el momento de la compra y en la intención de compra de los consumidores. Ojo, no hablo de la venta de bañadores, si no del comercio en general.
Que calor que hace….

El verano es el momento perfecto para salir y disfrutar los grandes espacios abiertos inundados de sol. Ya sea tumbado junto a la piscina y tomando el sol o caminando por un parque al lado de casa, no puede haber duda alguna de que el verano es una estación que la mayoría de la gente disfruta de forma activa. Sabiendo esto, muchos pueden imaginar que poca gente tiene el tiempo o las ganas de ir a los grandes almacenes y hacer muchas compras por diversión. Varios estudios sobre la relación entre la luz del sol y la conducta de los consumidores, no obstante, prueban justo lo contrario. En tres estudios distintos llevados a cabo por Kyle B. Murray, la exposición del ser humano al cálido clima veraniego y a la luz solar reduce el mal humor y está directamente relacionada con un aumento de la actividad consumista. Los estudios, que recogían datos de ventas de tiendas locales y las comparaba con los informes climatológicos de los días en cuestión, mostraron que había más ventas en los días soleados que en los no soleados.

Otro hallazgo interesante del estudio de Murray fue que la luz del sol estaba relacionada con un aumento de la actividad al por menor, en especial cuando la temperatura exterior era baja. Este dato parece indicar que el sol de los días fríos aumenta el buen humor y disminuye las emociones negativas, dando lugar a un mayor deseo por comprar. O quizás, se trate de que los días soleados nos hacen pensar en poner al día nuestro ropero y en prepararnos para los meses de verano que se aproximan, todo ello nos vuelve a encerrar en los establecimientos con aire acondicionado.

Brrr… Hace frío aquí

Los meses de invierno, en particular en las zonas del norte del país, se caracterizan por carreteras nevadas, caminos helados, y, en general, condiciones externas incómodas. Pero no dejes que el clima desapacible te engañe y te haga creer que la gente se queda en casa y evita ir de compras. De hecho, ocurre justo lo contrario. Por ejemplo, un estudio realizadaopor el Yakima Herald, (en Washington, donde hace bastante rasca en invierno) revela que, incluso en un área del país en la que nieva mucho, las compras no se ven afectadas por las gélidas temperaturas, a diferencia de lo que muchos puedan pensar. De los que fueron entrevistados por el periódico, el 36% respondió que «se quedaba en casa lo máximo posible para evitar conducir.» Sin embargo, una mayoría del 47% afirmaba que «nada había cambiado» en su comportamiento dentro o fuera de casa. La encuesta también reveló que un reducido número de personas, o aproximadamente el cuatro por ciento, salía a comprar «solo por salir de casa.» De hecho, los meses de invierno tienen el horrible hábito de encerrarnos, e irse de compras es una cura perfectamente aceptable para la claustrofobia.

Cambios estacionales

Los consumidores planifican y esperan la predecible estacionalidad. Es de sobra conocido que hará más calor en verano, más frío en invierno, que lloverá a principios de la primavera y que habrá un tiempo seco y fresco en otoño. Estos cambios son coherentes, anuales y los acepta todo el mundo que vive en las distintas áreas del país. Para anticiparse a estos cambios estacionales, los consumidores gastan de maneras bastante predecibles, comprando ropa de abrigo, chaquetas, sombreros y guantes a finales del otoño/principios del invierno, y abarrotando los establecimientos en busca de pantalones cortos, camisetas, bañadores y sandalias en primavera. Los aparatos de aire acondicionado tienen un gran pico de ventas a finales de primavera/principios de verano, conforme la gente empieza a notar algo del tiempo más cálido de la estación, del mismo modo que los calentadores portátiles tienen un pico a finales de otoño que se extiende a lo largo del invierno.

Cambios de tiempo y momento para comprar

Mientras hay cierta previsibilidad a la hora de comprar, los cambios repentinos del tiempo pueden dar lugar a cambios rápidos en los momentos de compra. Un libro producido por la empresa de marketing de investigación Greenlight, examinaba este fenómeno en relación con las compras a través de Internet y descubrió una correlación interesante entre los cambios de tiempo no estacionales y el comportamiento del consumidor. Este estudio muestra que los compradores decidirán de repente comprar cosas que podrían haber esperado para adquirir, como consecuencia de los cambios repentinos de tiempo. Como un ejemplo, algunas personas comprarán ropa de verano el primer día cálido del año, incluso si aún queda mucho tiempo para que llegue el verano y mucho antes de que hayan planificado comprar su nuevo conjunto. De modo parecido, Greenlight descubrió que una tormenta de nieve muy temprana puede provocar un aumento de las compras navideñas, en la medida en que la gente de pronto entra en el espíritu de las vacaciones, incluso si apenas unos días antes se ha estado vaciando calabazas.

El tiempo y los cambios en el consumo

El libro de Greenlight también arroja luz sobre otro interesante fenómeno consumista durante cambios repentinos e inesperados de tiempo. «La sustitución», como ellos lo llaman, tiene lugar cuando los cambios en el tiempo dan lugar a los cambios en el consumo. Por ejemplo, durante períodos de intensa lluvia y nieve, el consumo de películas y libros suele aumentar, al tratarse de actividades y productos que pueden disfrutarse dentro de casa, lejos de las inclemencias del tiempo. Durante estas mismas condiciones climatológicas, los restaurantes y bares ven una caída en las ventas, porque los consumidores tendrían que salir de sus casas para disfrutar de tales servicios. Por otro lado, Greenlight informa de que los cambios contrarios en el tiempo pueden dar lugar a que los consumidores compren en los establecimientos locales en lugar de a través de Internet. Una ola de calor, por ejemplo, puede incentivar que los consumidores compren el material para su piscina, evitando que esperen a recibirla de un comercio en línea.

¿Y a ti? ¿Cómo te afecta el tiempo a la hora de consumir?

miércoles 4 de agosto de 2010

Burbujas socioeconómicas

Ayer hablamos sobre las 5 burbujas de ámbito financiero que estamos padeciendo. Las burbujas no se producen porque sí, tras ellas está el comportamiento de unos cegados inversores (o simplemente, ciudadanos), ha habido muchas tendencias en las últimas décadas a las se que puede denominar fácilmente como burbujas. A continuación, hacemos referencia a 5 burbujas socioeconómicas que siguen creciendo:

5 burbujas socioeconómicas

1. Crecimiento: se puede argumentar que el crecimiento en sí mismo se ha convertido en una burbuja. A lo largo de los últimos 30 años, los gobiernos parecen estar dispuestos a hacer lo que sea para evitar una ralentización del crecimiento. Pero éste, sin control, puede convertirse en algo cancerígeno. El crecimiento sostenible tiene que ser equilibrado. No podemos tener más, más y más sin consecuencias. Tanto si se habla de biología como de economía, el equilibrio entre la capacidad de recursos y su utilización es primordial. Las células que crecen sin control minan los recursos del organismo, y acaban con él finalmente. Lo mismo ocurre con los recursos económicos.

Si gastamos todos nuestros recursos para sostener el crecimiento, este, y la economía en sí misma, se estancarán y acabarán muriendo. El concepto parece tan simple, y aún no hemos sido capaces de entenderlo. Nosotros, los ciudadanos, seguimos apoyando políticas cancerígenas que promueven el crecimiento a cualquier precio. Estamos dispuestos a asumir cuantías de deuda sin precedentes para ayudar a las empresas en quiebra. Agotaremos nuestras líneas de crédito para tener lo último, lo más grande y lo mejor. Nos preocuparemos de pagarlo más tarde. Es un ejemplo perfecto de cómo una burbuja alimenta a otra.

2. Consumo: nuestro deseo insaciable ha alimentado las burbujas de crecimiento y endeudamiento. La casa de 90 metros cuadrados en la que crecimos no es lo suficientemente buena para nuestros hijos. Necesitamos una más grande. Los aparatos del año pasado ya no están de moda. Necesitamos otros nuevos. Nuestra antigua televisión sigue funcionando perfectamente, pero necesitamos tener un nuevo modelo de pantalla gigante de alta definición y cientos de canales.

Aunque todo este consumo inflacionario ha conducido al crecimiento económico, debemos recordar cuál es la base de estas compras: una enorme deuda. Que puede continuar… hasta que no pueda ir más allá. Como comenta Charles Hugh Smith en su artículo Oversupply of Old Failed Ideas, Undersupply of New Pragmatic Ideas (Exceso de viejas ideas fallidas, escasez de ideas nuevas pragmáticas):

«Más allá de un nivel modesto, el consumo es el clásico ejemplo de rendimiento decreciente: seguimos gastando más pero disfrutándolo menos. Al final, el hastío, la alienación y el agotamiento reemplazan al placer.»


Si insistimos en crecer a cualquier precio, tendremos que prepararnos para asumir el coste que supone. Pero parece que la mayoría de nosotros queremos el crecimiento sin el coste que supone. No es solo imposible, sino indeseable.

3. Complejidad: ¿Soy yo o todo es más complicado de lo que solía serlo? Pedir una taza llena de café es aburrido. Nuestros coches están tan informatizados que el mecánico de toda la vida ya no puede arreglarlo. Nuestros sistemas financiero, fiscal y legal están formados por una red de información tan compleja que el ciudadano medio no tiene ni el tiempo ni la experiencia para desentrañarla.

Quizás es por eso por lo que no existe una regulación sólida o transparente en el mercado de derivados de 600 billones de dólares. Quizás nadie en una posición de poder ni siquiera entienda la estructura e implicaciones de estas bombas de relojería. ¿Es una coincidencia que las únicas personas que las entienden del todo son las que están obteniendo enormes cantidades de dinero de ellas mientras los contribuyentes pagan la factura cuando estallan? Si ese es el caso, quizás no deberían existir, al menos no hasta que sepan cómo evitar que destruyan nuestra economía o hasta que los que actúan en esos mercados estén preparados para asumir los riesgos asociados a ellas.

The Paradox Of Choice (la paradoja de la elección) es un libro de Barry Schwartz, que postula que más es menos. Demasiada complejidad y elección en exceso no conduce a una mayor satisfacción. Por el contrario, puede dificultar nuestra capacidad para adoptar decisiones efectivas.

4. Complacencia: parece que también tenemos la burbuja de la complacencia en nuestras manos, y que ésta alimenta a las demás burbujas a su vez. En 2006 muchos expertos nos dijeron que estaba bien que los precios de las viviendas se hubieran disparado porque las estadísticas apoyaban la subida de los precios, etc., etc.. Podremos ver una corrección, pero no se veía crisis en las cartas. Les creímos. Fuimos complacientes. Después de todo, nada malo había pasado todavía, ¿no? De nuevo, siguió hasta que no pudo continuar.

Ahora mismo, estamos oyendo el mismo silencio de los expertos, que nos dicen que no nos preocupemos de las masivas y (crecientes) acumulaciones de deuda en las cuentas de los países y de los consumidores de todo el mundo. No os preocupéis. Buscaremos una solución, dicen. Todo lo que tenemos que hacer es pedir prestado unos billones más para ayudar a los consumidores a comprar otra casa, otro coche, otro aparato que no necesitan y volveremos a funcionar. ¿De verdad?

Me alegraría si ya hubiéramos pedido prestado todo lo que se podía para consumir y crecer para generaciones futuras, y que éstas tardasen un poco en pagar la cuenta por nuestro despilfarro. Me pregunto cuándo estallará la burbuja de la complacencia. No estoy seguro, pero creo que probablemente ocurra al mismo tiempo que las otras 9 burbujas que indicamos aquí que iban a empezar a estallar. Quién sabe. Tal vez yo no tenga fundamentos en este sentido. Después de todo, aún no ha ocurrido, ¿no?

5. Narcisismo: con frecuencia me he preguntado si mi percepción acerca de que la gente es un poco más interesada de lo que solía serlo, solo tenía que ver con que hacía mayor y cada vez más malhumorado. Desafortunadamente, estudios recientes han demostrado que la gente, de hecho, es cada vez más narcisista. Un libro nuevo titulado The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement (La epidemia del narcisismo: viviendo en la era de los derechos) detalla la investigación que muestra que también tenemos una burbuja narcisista.

Así parece que somos una sociedad adicta al consumo y al crecimiento. Pero somos demasiado complacientes para hacer algo al respecto porque es demasiado complicado para nosotros y de todos modos no nos preocupa, ya que no nos ha afectado personalmente, aún.

martes 3 de agosto de 2010

Metaburbuja

Cada crisis se ha caracterizado por la explosión de una burbuja nueva, de tal manera que a lo largo de tu vida siempre estarás pillado en una. ¿Que eres un inversor arriesgado? Te pilló la de los .com ¿Que eres un inversor de lo más conservador? entonces la que te pilló es la inmobiliaria ¿Que pasas de invertir? entonces te pilla la seguridad social. Esta crisis que padecemos ahora parece tener una cierta peculiaridad y es que se trata de una burbuja de burbujas, veamos cuáles son 5 de ellas.

5 burbujas económicas y financieras

1. Inmobiliaria: Poca literatura que añadir aquí. No obstente tenemos que andar con mucho ojo no vaya a ser que estalle la burbuja inmobiliaria China. ¿O es que ellos van a ser inmunes?

2. Bonos: El mercado de los bonos se ha encontrado en una situación alcista desde
comienzos de los años 80, con los precios del Tesoro estadounidense subiendo, y bajando las rentabilidades. ¿En qué momento un mercado alcista se convierte en una burbuja? Muchos han estado esperando una subida de las rentabilidades de los bonos durante años, y éstas siguen cayendo, tanto que incluso a principios de año estaban a tipo de interés negativo.

Históricamente los ciclos de los bonos suelen durar unos 30 años. Aunque los mínimos (como el de 1981) suelen invertirse muy rápidamente, los máximos (¿como el que estamos viviendo ahora?) suelen tardar entre 2 y 14 años en desplegarse, los máximos de los mercados de los bonos se suelen asociar a situaciones de depresión económica.

3. Materias primas: Los precios de las materias primas pueden haber sido considerados una burbuja antes de que se dieran el batacazo (junto con todo lo demás) en la crisis crediticia. Desde entonces, el petróleo, las materias primas agrícolas, y en especial el oro, han rebotado bruscamente. El argumento para justificar los precios más elevados de las materias primas, con frecuencia se centra en la demanda de los mercados emergentes (en particular del chino). Aunque veo cómo este factor puede conducir a largo plazo a la inflación de los precios de las materias primas, me preocupa más que el estallido de otras burbujas mencionadas aquí (en especial la deuda) anegue los precios de las materias primas.

4. Bolsas: algunas burbujas bursátiles son bastante obvias, como la del NASDAQ en 2000. Otras lo son menos. La mayoría no se identificarán como tales hasta que sea demasiado tarde y ya hayan estallado. ¿Son las bolsas una burbuja en estos momentos? La mayoría de la gente diría que ni están extremadamente sobrevaloradas ni infravaloradas en estos momentos, según las previsiones de ingresos actuales. Pero si esas previsiones están mal, se perderán todas las apuestas. Si las demás burbujas mencionadas aquí empiezan a estallar, ya sea una cada vez o todas al mismo tiempo, esas previsiones no tendrán sentido.

5. Deuda: la deuda, tanto de los consumidores como la del estado, es probablemente la mayor, y posiblemente la más peligrosa burbuja de todas. Hasta el momento hemos experimentado temblores en los mercados crediticio y bursátil debido a los excesos de la deuda pública de muchos países europeos, y al deterioro de los indicadores económicos fundamentales. El nivel de endeudamiento público estadounidense está muy próximo a cifras consideradas peligrosas.
La deuda no es solo un problema en sí mismo, sino que limita nuestras opciones de arreglar los problemas estructurales a los que nos enfrentamos. Hemos seguido bailando al son de los tambores keynesianos, «resolviendo» una crisis tras otra, con dosis cada vez mayores de deuda . Tapar deuda con más deuda, como es lógico, no está funcionando pero a ver quién es el valiente que pone el cascabel al gato.